lunes, 23 de febrero de 2015

Simples complejidades (Acrílicos: Peter Siegrist)


Las situaciones más sencillas son, a veces, las más difíciles de asimilar. Es como si estuviéramos predispuestos para la complejidad y el hábito de defendernos se apoderara de las reacciones involuntarias.
No entendemos que una situación pueda ser elemental y mantenemos el armamento defensivo pertrechado en la resistencia. 
Por otra parte, cuando son complejas, no llegamos a comprenderlas y nos castigamos emocionalmente por ello; no nos perdonamos el hecho de convertirnos siempre en el blanco de los cruces más embarazosos y odiamos hasta la más mera referencia acerca de la suerte que tendremos cuando una ventana se abra, mientras la puerta, al cerrarse, acaba de darnos en todo el frontal de nuestra dignidad.

Lo cierto es que, a veces, nos empecinamos en ser parte de algo, cuando ni siquiera somos parte de nosotros mismos.


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