sábado, 16 de febrero de 2013

Nuevo Futuro” en Málaga: corazones valientes y manos solidarias tras una ilusión


Del 5 al 9 de diciembre, como desde hace cuarenta años, la Asociación Benéfica “Nuevo Futuro”, con más de ciento veintiocho hogares repartidos por todo el mundo, organiza en Málaga su rastrillo (mercado) de ventas para recaudar fondos y poder ofrecer hogares para niños con escasas posibilidades. 

Promedia diciembre en Málaga y ya comienza a cambiar ese aire embriagador de olivos por un aire de festejos que precede a las grandes fechas.
Las calles se atiborran de luces, los árboles de la Alameda se visten de brillos, los barrios salen a colmar los bares de impaciencia festiva y el mar se torna blanco, acariciando la arena de la Malagueta con sus vapores fríos. Málaga se abre a una nueva Navidad y se nota en las calles.
Comenzamos a coordinar las fechas de los eventos y a adecuar nuestros estilismos; imaginamos los regalos con los que sorprenderemos a quienes más queremos y nos ilusionamos con el día en que los niños cantores de la Lotería de Navidad española vociferen el número de nuestro billete frente a miles de almas expectantes.
Efectivamente son días de ilusiones, de sueños, de fantasías que muchos podrán hacer realidad y que otros simplemente esperaremos, por lo menos, a tener la posibilidad de intentarlo.
En estos días tan especiales, en los que la emotividad se apodera de los ánimos, en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, un recinto magistral con una superficie de sesenta mil metros cuadrados, diecisiete mil de ellos de área expositiva y con aparcamientos para mil doscientos vehículos, ubicado a medio camino entre el Aeropuerto de Málaga “Costa del Sol” y el centro histórico de la ciudad, se inaugura un año más el Rastrillo Nuevo Futuro.
Nuevo Futuro es una organización benéfica a través de la cual un grupo de mujeres de grandes corazones inquietos crean hogares para niños que carecen de familia. Les brindan cobijo, alimento y educación, otorgándoles la contención que necesitan para crecer con dignidad, en igualdad de posibilidades ante una sociedad que los reconoce gracias a las disposiciones de sus buenas voluntades.
No es casualidad que en estas fechas en las que todos añoramos a quienes no están con nosotros, auguramos rodearnos de buenas compañías y disfrutar de un año próximo mejor que el anterior, el rastrillo se abra a los corazones de Málaga y extienda sus manos constructivas y llenas de cariño para que, entre todos, acerquemos nuestra contribución, aún la más silenciosa, aquella llena de capacidad y consecuencias, para lograr que el cambio positivo que están viviendo casi cincuenta niños, desafortunados en su momento y hoy arropados por estas nuevas madres de Nuevo Futuro en Málaga, sea aún mejor.

-¿Qué quieres hacer este año en Nuevo Futuro, Flavia?...- me preguntó con su  cordialidad natural Tania Segura, vocal de la Junta Directiva de la ONG, en el acto de presentación del hermoso cuadro identificativo de este año de la pintora malagueña Ana Roldán.
-¡Escribir!- contestó imperativa Genoveva Vera, vicepresidenta de “Nuevo Futuro”, adelantándose a mi respuesta- Flavia quiere escribir- afirmó, y me dirigió una mirada llena de ternura y de seguridad, una vez más.
Genoveva Vera es una mujer decidida y carismática. Forma parte del hogar de Nuevo Futuro desde hace veintidós años. Sus decisiones son imperativas y su entusiasmo por las letras la acercó a mi libro “Entre dos lunas”, gracias al que estamos unidas en la complicidad de esta sutil adicción literaria.
No me resultó, entonces, difícil dedicarle un pequeño escrito a la inauguración de la obra de esta ONG española cuya presidencia honoraria, que recae en Su Alteza Real la infanta Dª Pilar de Borbón, ya es todo un símbolo de solidificación y esperanza, y su realización diaria se agradece a cientos de manos voluntarias que dedican su tiempo y sus capacidades para organizar, en un recinto cerrado y para disfrute de una semana, un paseo de compras, ocio y gastronomía digno de las mejores peatonales urbanas.
El Rastrillo Nuevo Futuro abre sus puertas todos los años en Málaga los primeros días de diciembre. Su acto de inauguración es siempre presidido por el alcalde de Málaga, Sr. Francisco de la Torre e integrantes de la diputación malagueña y por el discurso espontáneo y sincero de la directora de la ONG, Dª Carmen Barrionuevo, seguidamente  acompañado por la asistencia de importantes invitados, como diseñadores de alta costura, pintores, periodistas y escritores que recrean las mesas de sus almuerzos y las fotos de prensa de los días posteriores, ofreciendo su apoyo constante y los resultados de su trabajo como un regalo de solidaridad.
Este año, sin embargo, innovando en su protocolo, he tenido el más alto de los privilegios de obsequiar a Nuevo Futuro unas sentidas palabras de emoción y reconocimiento a una labor que se extiende sin pausas durante todo el año, en favor de los niños que más lo necesitan y que hoy puedo compartir, desde el corazón y a través de estas páginas amigas, con todos ustedes:

“Hace algunos años, en una tarde de invierno que hoy es parte de nuestros recuerdos más importantes, mi marido y yo decidimos desafiar al destino con la intensión de brindarle a nuestro hijo de siete años un nuevo  futuro.
Nos embarcamos, entonces, en una idea más cargada de imprudencias que de posibilidades reales en favor de un sueño que no estábamos del todo seguros de poder llegar a cumplir.
Sin embargo lo intentamos, y la suerte de nuestra osadía nos trajo a Málaga, e inmediatamente nos dejamos cautivar por la hospitalidad de una sociedad que despliega su alegría en cada encuentro, con abundantes mesas de sabores nuevos, con giros verbales cariñosos y con tradiciones ancestrales, que encuentran su continuidad en el calor de una fraternidad cargada de principios.
Algunos años después, y en mi afán por rodearme de las personas adecuadas y por compartir mis esquinas literarias, me acerqué al Rastrillo Nuevo Futuro y, sin saberlo, me fui introduciendo en el corazón de un grupo de personas de capacidades valientes que me recibieron con la afabilidad inmediata de una sonrisa y con un respetuoso halago hacia mi trabajo, y me enseñaron que ellos también, pero cada día de sus vidas, dedican sus tardes a considerar la posibilidad de cambiar el  futuro de un niño que lo necesita.
Poco a poco, entonces, fui conociendo su trabajo y aprendí a valorar sus esfuerzos y a saborear los frutos de sus iniciativas; supe ver cómo tejen cada año, con el hilo fuerte de las buenas intensiones, un manto emocional que cobija a niños carentes de esperanzas, brindándoles una familia que no sólo los contiene y los alimenta, sino que también los forma en una educación orientada a una vida provechosa, para que el desarrollo de sus propias capacidades  sepa construir, en cada uno de ellos, el futuro que realmente se merecen para ser felices.
Hoy, una vez más, y abriendo las puertas hacia otra Navidad, el Rastrillo Nuevo Futuro vuelve a congregarnos, brindándonos la oportunidad de formar parte de su rutina de solidaridad, para que entre todos podamos devolverle a muchos niños el derecho a crecer en la dignidad de un ámbito fraternal y la dicha de saber que, a pesar de lo que en algún momento pudo haberles faltado, hoy cuentan con una alternativa que les permitirá cumplir sus sueños.
Hace doce años, ya, que vivo en Málaga, junto a mi marido y nuestro hijo, y en todos estos años si algo he aprendido es que lo poco que podamos ofrecer es mucho para quien lo recibe; que cada día trae consigo un nuevo reto que afrontar, una nueva idea que defender y muchos sueños por cumplir y que, sin lugar a dudas, cumplir esos sueños es mucho más sencillo cuando contamos con corazones solidarios como los del Rastrillo Nuevo Futuro.”

-¡Muchas gracias por tus palabras tan cariñosas, Flavia, y por el énfasis diferente de tu acento!- me agradecieron, durante el almuerzo benéfico, Dª Maite Santolaria, Rosa Vera y Esperanza España, pilares fundamentales de la Junta Directiva de Nuevo Futuro, mientras que Lourdes Martínez acercaba su permanente sonrisa y sus fotos, sumándose a la satisfacción de un acto inaugural disfrutado y sentido.
-¡A ustedes!- les contesté con mucha emoción, mientras un agradecimiento hacia todas ellas, por su labor y su reconocimiento, se consolidaba en un sentido y extenso abrazo.
- Gracias a Nuevo Futuro. Siempre...