sábado, 16 de febrero de 2013

Verónica Romero, cuando el arte aprende a pincelar a través del corazón



La artista plástica Verónica Romero nos muestra la esencia de sus pinturas,  engalanando con su cordialidad y trabajo constante las calles de Málaga a través de obras lineales de extremo colorido y belleza.


“Es increíble cómo pasa el tiempo.
Las mañanas se deslizan como sobres debajo de una puerta esperando a ser abiertos y el día termina justo cuando acaba de empezar. (…)”
Así comienzo el séptimo capítulo de la segunda parte de mi libro “Entre dos lunas”, editado en Málaga por Editorial Vértice.
“Es increíble cómo pasa el tiempo”…
Eso mismo nos dijimos Verónica Romero y yo cuando intercambiamos por primera vez, y luego de seis años de vernos prácticamente a diario a través de los pasillos de El Corte Inglés, nuestras inquietudes artísticas y vimos que, finalmente, nos habíamos encontrado a través de nuestras coincidencias, después de conocernos desde hace tanto tiempo.
En un cuarto piso de calle Calderería, en el centro de Málaga, se abre al arte y a los amigos el estudio de la pintora Verónica Romero.
A través de las ventanas se cuelan apreciaciones clásicas de las calles del casco histórico de la ciudad y se aprecia un maravilloso pellizco de uno de los iconos más relevantes de Málaga, como lo es la cúpula de la Catedral malagueña, mientras la vista se pierde más allá de los techos de tejas envejecidas que ilustran las vistas y le otorgan, al ambiente, una hogareña calidez que incita a envolverse entre las pinceladas plagadas de colores de la pintora antequerana.
Verónica Romero nació en Antequera, ciudad situada a cuarenta y cinco kilómetros al norte de Málaga, pero ha vivido en esta ciudad desde pequeña donde, y desde hace ya veinte años, brinda los resultados de su increíble empeño, de su trabajo constante y de sus percepciones artísticas a través de numerosos proyectos que en muchas ocasiones le han llevado a exponer sus obras en diversos países europeos, como Italia, Alemania y Holanda, coordinados para el Ayuntamiento y la Universidad de Málaga.
Dentro de su cotidiano bagaje de actividades culturales se encuentra la organización de talleres plásticos con artistas españoles y alemanes mediante un proyecto de intercambio artístico cultural entre las ciudades de Málaga y Passau, en Alemania, tarea que le reporta la enorme satisfacción de compartir su trabajo con personalidades jóvenes y emprendedoras del ambiente artístico, independientemente del orgullo que le produce el hecho de poder, a través de sus capacidades, cooperar con otros países de tan importante envergadura cultural.
Es una mujer tenaz y muy creativa. Sus obras definen claramente su carácter decisivo mediante formas geométricas con bríos perfeccionistas, sumido en la búsqueda permanente del arte pictórico como medio de transmisión de sensaciones y emociones a las que bien sabe ponerles forma y color a través de la técnica del acrílico, sobre lienzo o papel.
Su tarea comienza muy temprano abriendo las puertas de un estudio que inmediatamente se llena de acordes musicales y de amigos, mientras el sol busca precipitarse entre las sombras de los edificios lindantes a través de los cristales de las viejas ventanas de madera blanca del edificio.
Verónica Romero y sus compañeros de trabajo comienzan así un día más con sus habituales tareas artísticas detrás de los sueños e ilusiones que forjan como una actividad habitual  y espontánea, a través de expectativas comunes.

Si tus obras conquistan admiraciones, si despiertan sentimientos que ni siquiera te habías propuesto despertar, si encuentras palabras en la combinación de los colores y sabes expresar tus visiones y anhelos a través de la pintura, eres una pintora prodigiosa.
Pero si, además de todo eso, tus proyectos se comparten y suman más que las pinceladas que abrigan tus lienzos; si la puerta de tu estudio permanece abierta para que fluyan sonrisas y abrazos, como meta prioritaria del día; si decides seguir creciendo y eliges hacerlo en buena compañía y siempre hay café caliente para tus amigos, entonces, eres una verdadera artista.
Verónica Romero: una verdadera artista en el centro de Málaga.

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